Durante los meses de verano, miles de vehículos utilizan la ruta 2 para trasladarse hacia los destinos de la Costa Atlántica, lo que incrementa significativamente el flujo vehicular y, con ello, la necesidad de extremar las medidas de prevención.
En este contexto, contar con radares y sistemas de fiscalización plenamente operativos no debería ser considerado solamente una cuestión vinculada al control de infracciones, sino una herramienta concreta de seguridad vial. La posibilidad de detectar y desalentar excesos de velocidad permite intervenir sobre una de las conductas que mayor riesgo genera en las rutas.
Un ejemplo reciente ocurrió en jurisdicción de Chascomús. El pasado 22 de septiembre, una Ford Ranger con cuatro ocupantes volcó en el kilómetro 125 de la Autovía 2. Dos personas murieron y otras dos resultaron heridas. Las causas del siniestro se encuentran bajo investigación y no corresponde atribuirlo a una conducta específica hasta que finalicen las pericias.
El hecho, sin embargo, vuelve a poner en evidencia la importancia de trabajar preventivamente sobre una ruta que registra una circulación intensa y que durante el verano multiplica su nivel de tránsito.
Desde CECAITRA señalan que la tecnología permite que los controles sean permanentes, objetivos y basados en datos, y que su finalidad debe ser contribuir a que los conductores respeten las velocidades establecidas y adopten conductas más seguras.
“Un radar no evita por sí solo un siniestro, pero puede contribuir a evitar una conducta que termine provocándolo. Por eso es fundamental que los sistemas de fiscalización estén funcionando correctamente, especialmente en corredores de alta circulación como la Ruta 2”, destacan desde la entidad.
La fiscalización debe formar parte de una estrategia integral que incluya infraestructura adecuada, señalización, educación vial y controles efectivos. Pero para que esa estrategia funcione, los sistemas de detección deben estar operativos allí donde existe una necesidad concreta de prevención.
Con la llegada de la temporada de verano y el consecuente aumento del tránsito hacia la Costa Atlántica, reforzar y garantizar el funcionamiento de los controles constituye una medida preventiva que puede contribuir a reducir los riesgos en la ruta.
Porque detrás de cada control no debería haber solamente una infracción detectada, sino una conducta peligrosa que se logra evitar. Y en seguridad vial, evitar una conducta de riesgo puede significar salvar una vida

